EL CUIDADO DE LOS PIES EN VERANO


¡Parece que por fin está aquí el verano! Tras un lluvioso invierno, muchos estábamos esperando con impaciencia la llegada de su calor, sus días largos, sus tardes de playa y sus paseos al atardecer. Sin embargo, con la llegada del verano y el aumento de las temperaturas llega también un periodo delicado para nuestros pies. Las nuevas condiciones climatológicas y el cambio en el tipo de calzado pueden favorecer la aparición de cierto tipo de patologías en nuestros pies.

El primer factor que nos va a afectar lo acabamos de mencionar hace un momento: la subida de temperaturas. Durante la época estival los rayos de sol tienen mayor incidencia en la superficie terrestre y están más concentrados, provocando que las temperaturas se eleven varios grados y que el suelo, por el que muchas veces caminamos descalzos en esta época, se recaliente.

El segundo factor deriva directamente de la subida en los termómetros: el calor hace que necesitemos cambiar el tipo de calzado que utilizamos, pasando de un calzado cerrado y hecho de unos materiales más gruesos a uno abierto y mucho más fino. Además, en muchas ocasiones, prescindimos de los calcetines o medias que utilizamos durante el resto del año y que nos ayudan a absorber parte del sudor de nuestros pies.

Por último no hay que olvidar que en verano la mayoría de personas frecuentamos lugares húmedos tanto en playas y ríos como en piscinas o parques acuáticos, lugares dónde también utilizamos duchas y baños públicos al mismo tiempo que otras personas, siendo esto un caldo de cultivo perfecto para la transmisión de ciertos hongos y bacterias de unos pies a otros.

LOS PROBLEMAS MÁS COMUNES DURANTE EL VERANO:

Los problemas que mayoritariamente pueden afectar a nuestros pies en verano son varios y dependiendo de nuestras características particulares, nuestra pisada y el tipo de calzado que utilicemos nos afectarán en mayor o menor medida:

  • AMPOLLAS Y ROZADURAS: Provocadas por la fricción del calzado y el recalentamiento del pie que además suele estar más húmedo debido al sudor.
  • SEQUEDAD DE LA PIEL: La padecemos sobre todo cuando caminamos descalzos y el suelo está muy caliente, como suele ocurrir en la playa o las piscinas. La sequedad se manifiesta sobre todo en las zonas de apoyo como los talones, donde la piel puede volverse blanquecina e incluso presentar durezas.
  • EXCESO DE SUDOR: Sabemos que en el pie existen gran cantidad de glándulas sudoríparas que liberan una gran cantidad de sudor a lo largo del día, por lo que cabe esperar que las altas temperaturas y el tipo de calzado que usamos (en muchas ocasiones sin calcetines o medias que absorban el sudor) provocarán un exceso de sudoración. Esta situación puede contribuir a la formación de grietas en los espacios interdigitales y favorecer el desarrollo de infecciones por hongos.
  • PIE DE ATLETA: es una infección por hongos que se contagia sobre todo en zonas húmedas como piscinas, playas, duchas y baños públicos; o al compartir toallas o calzado con una persona infectada. Esta infección se manifiesta con picor, olor y dolor, pudiendo causar el agrietamiento de la piel.
  • VERRUGAS PLANTARES (PAPILOMAS): Son consecuencia de una infección por papilomavirus que se suele contagiar en zonas húmedas y frecuentadas por muchas personas, provocando la aparición de lo que conocemos como papilomas.

CONSEJOS PARA MANTENER SANOS TUS PIES DURANTE EL VERANO:

 

  • Debemos elegir el calzado adecuado para esta época. Los materiales han de ser transpirables y suaves. En cuanto al formato, podemos utilizar zapatos abiertos o cerrados eso si, asegurándonos siempre de la suela es amortiguada y flexible, quedándonos ajustado al pie y evitando así la aparición de rozaduras o ampollas.
  • Siempre que vayamos a hacer largas caminatas o excursiones lo mejor es utilizar calcetines de algodón que absorban el sudor y eviten la concentración de humedad en nuestros pies por varias horas. Si aún así nuestros pies sudan demasiado, podemos consultar con un podólogo la posibilidad de utilizar desodorantes o antitranspirantes.
  • Es básico llevar una buena higiene diaria de nuestros pies, teniendo especial cuidado de secarlos muy bien tras la ducha o los baños en piscina y playa, sobre todo en los espacios entre los dedos.
  • Utilizar chancletas o zapatillas de goma en piscinas, saunas y baños públicos donde se esté en contacto directo con la humedad, evitando compartir toallas o calzado con otras personas.
  • Utilizar cremas hidratantes para evitar los problemas de sequedad. Es recomendable utilizar las cremas por la noche, ya que durante el día provocarán un aumento de la sudoración en nuestros pies.
  • Por último, ante la aparición de cualquier problema o molestia en nuestros pies, el mejor remedio es acudir a un especialista para que valore cuál es nuestro problema y sus causas, recomendándonos el mejor tratamiento para que podamos solucionarlo y seguir cuanto antes disfrutando del verano.

 

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